martes, 12 de agosto de 2008

Hacia Arriba sin Alas



Estaba sentado en un taburete del 8-Count, sin pensar en nada en particular, como por ejemplo que hacia yo alli bebiendo whisky con agua. Quizá sería porque Marie se pasaba todo el día protestando porque yo quería ir a cllases de vuelo. Aunque ella siempre estaba protestando por algo. No me malinterpreten, ella era un alma mas o menos buena, pero el mundo está lleno de almas mas o menos buenas y mira donde estamos: siempre sentados en el último segundo de cada minuto. Bueno, ya se sabe. De todas formas, era tarde y yo estaba sentado junto a aquel tipo mayor que llevava un jersey de cuello vuelto naranja y pantalones cortos. De vez en cuando me miraba y sonreia, pero yo no le hacía caso. Realmente no tenía ningunas ganas de escuchar ninguna conversación tipica de barra. Qiero decir que cuando se está sentado sobre el último segundo de cada minuto, lo mejor es evitar las chorradas. El tiempo es oro ¿no?, pero aquel tipo no pudo aguantar mas. Por fin habló; y me hablo a mi.

- pareces preocupado por algo, dijo
- Asi es -contesté.
- ¿Que te pasa? -preguntó.

Lo miré. Era uno de esos tipos con los ojos realmente juntos. Uno sentía ganas de estirar el brazo y separarlos un poco.

- Quiero volar y no sé.
-Y ¿Por qué no?
-¿Que por que no?. ¡Primero tengo que ir a clase!
-Yo sé volar, dijo el viejo, y nunca he ido a clase.
Hice una señal al camarero para que me trajese otro whisky con agua y una cerveza para el viejo. Estaba bebiendo cerveza de barril. Quizá fuese eso lo que le había puesto los ojos tan juntos: la cerveza joven y barata.
- E difícil creer eso de que sabes volar y sin haber ido nunca a clase -dije.
- Puede contartelo, si quieres escucharme -suguirió.
- Supongo que no me queda otra salida ¿no? -pregunté.
Sonrió.
-Bueno -dije medio dudando- oigamos eso.

De todas formas no había ninguna mujer en el bar y no había nada en la tele excepto el nuevo presidente, sonriendo levemente, con un tic de cabeza algo demencial, que intentaba ser una buena persona, como el presidente anterior, y hablaba de algo que había salido mal pero decia que,de todas formas, ahora iba bien.

-Empezó-arrancó diciendo el viejo- cuando yo tenía alrededor de cinco años. Un sábado por la tarde yo estaba sentado en mi habitación y los otro niños estaban jugando por ahí y mis padres se habían ido ...
- ¿Y descubriste que tenías pilila?
-Oh, no, eso ocurrió mucho tiempo después. Déjame continuar, por favor ...
- Claro, claro.
- Yo estaba sentado en mi cama, mirando por la ventana hacia el patio. Mis pensamientos eran inconscientes, apenas elaborados.
- Empezaste pronto ...
- Si, eso es lo que estoy intentando contarte. Yo estaba allí sentado se poso una mosca en la mano. En la mano derecha ...
- ¿Ah, si?
- Si era una mosca particularmente fea: gorda, ignorante, hostil. Agité la mano para que se fuese. Se alzó 2 ó 3 centimetros, se puso a zumbar y entonces con un sonido realmente horrible, volvió a aterrizar en mi mano y me pico ...
- ¡No me jodas!
- Si, así fue, espante la mosca y se puso a volar por la habitación, girando y haciendo un ruido furioso y posesivo. La mano me escocia muchisimo. Yo no tenía ni idea de que la picadura de la mosca pudiese ser tan dolorosa.
- Oye -le dije al viejo-, tengo que irme a casa. Tengo una mujer como una rana que se hincha y me salta encima.
El tipo actuó como si no me hubiese oido.
- ... De todos modos, yo odiaba aquella mosca, su sorprendente falta de miedo, su arrogancia de insecto, su zumbante ignorancia ...
- Lo que necesitabas era un mata moscas
- ... Nada en absoluto para doblegarla. Para quitarla de enmedio. ¡Como odiaba a aquella mosca!. Sentia que no tenía derecho a actuar así. Yo quería matarla porque en esencia ella quería matarme a mi.
- Todo está permitido en el amor y en las moscas.
- Observé la mosca. La vi posarse en el techo, luego andar cabeza abajo. Se sentia tan segura y tan superior. Mirando aquella mosca que andaba de un lado para otro me fui poniendo cada vez mas furioso. Tenía que matar aquella mosca. En la grieta mas profunda de di mi alma senti esa terrible necesidad de destrozar aquella mosca. Empezó a temblarme todo el cuerpo, a vibrar. Entonces sentí como si mi cuerpo se cargase de electricidad y luego ¡Un fogonazo de luz blanca!
- ¡Si que te afectó aquella mosca!
- ... y entonces sentí que mi cuerpo se elevaba, se elevaba. Flote hasta el techo, mi mano salió disparada y aplastó a la mosca con la palma de mi mano. Estaba sorprendido por la velocidad de la acción. Y entonces senti, que lentamente, era devuelto al suelo y depositado allí.
- ¿Y que paso entonces, abuelo?
- Fui al cuarto de baño y me lave las manos. Después salí y me senté en la cama.
- Supongo que las moscas no habrán vuelto a meterse contigo después de eso ...
- No, no lo han hecho. Pero mientras estaba allí setado en la cama, intenté volar otra vez y no pude. Lo intenté una y otra vez y no pude.
- ¿No será que necesitas una picadura de mosca para que se te encienda el cohete?
- Intenté volar una y otra vez, me esforcé todo lo que pude, pero no hubo caso. Yo sentí que había pasado realmente, pero después de un rato empecé a pensar que quizá lo había imaginado, que quizá había enloquecido durante unos momentos.
- ¿Y como te sientes ahora mismo?
- Oh, estoy muy bien e insisto en invitarte a otra copa.
¿Otra copa?. Pensé en aquello. La primera no la había pagado él. Pero tal vez era cuestión de semantica.
- Muy bien -dije.

Asi que llegaron las bebidas y nos quedamos allí sentados, sin hablar. Una vez conocí a un tipo en un bar que afirmaba que se comía su propia carne, así que de las charlas en general aceptaba bastante y descartaba bastante.
Entonces el viejo empezó otra vez.

- Bueno, después de un cierto tiempo me olvidé de todo el asunto, pero entonces volvió a pasar.
- ¿Te picó otra mosca?.
- No, era el último curso en el colegio, en Ohio. Yo era defensa izquierdo reserva. Era el último partido de la temporada y yo estaba allí porque el chico que jugaba de titular estaba lesionado. Pero había algo importante, jugabamos contra nuestro mas odiados rivales, unos mamones ricos de la parte bien de la ciudad. O sea, que eran unos verdaderosa chulos. En serio. Vencerlos era mas importante para nosotros que ligar, y eso que nunca o muy rara vez ligábamos porque aquellos ricachones siempre andaban follandose a nuestras chicas.Vencerlos en el campo de juego era la única forma en que podíamos tomarnos la revancha. Soñabamos con eso noche y día. Significaba todo.
Bueno, pensé, ahora pasaremos de odiar a las moscas a odiar a los seres humanos. Ambos son difíciles de soportar.
- El partido estaba en su momento clave, perdiamos por 21 a 16 y quedaban y quedaban sólo 30 segundos y ellos estaban a 12 metros de nuestra línea de meta. Podían ganarnos sin arriesgarse, haciendo tiempo, pero lo que querían era incordiar. No les bastaba con follarse a nuestras chicas, querían además marcarnos otro tanto.
- Demasiado.
- Si, así que el quarterback retrocede para tirar, es un verdadero capullo, tiene un cadillac amarillo, entonces lanza el balón haciendo una espiral, uno de nuestros defensas lo toca con la punta de los dedos en la línea de meta y el balón sale volando en el momento en que pitan el final del partido. Yo estaba en el area de meta porque me habían empujado y me había caído de culo, y cuando me estoy levantando veo el balón venir hacia mi. Lo cojo y empiezó a correr. Estoy totalmente rodeado por los chulos. Comienzan a encerrarme. No puedo hacer nada. Vienen hacia mi. Todos esos chicos que han estado metiendosela a nuestras chicas. Me invade una furia cegadora. En el momento que saltan para aplastarme con un placaje masivo, empiezo a sentir que ¡me estoy elevando¡, ¡estoy suspendido en el aire!. Tengo el balón y vuelo hacia su linea de meta. Aterrizó en su meta y ¡Ganamos el partido!.
- Tengo que decirte algo, -le dije al viejo-. Eres el mayor embustero que he conocido en mi vida.
- No te estoy mintiendo.
- Venga ya -dije.-. No he oido nunca hablar de eso. Ni yo ni nadie. Hubiese salido en todos los periodicos. ¡Se hubiese sabido en todo el mundo!.
- Ocurrió en una ciudad muy pequeñita. Lo ocultaron. Lo silenciaron, lo enterraron para siempre. Sobornaron a la gente.
- Nadie podría tapar una cosa así.
El viejo señalo con la cabeza hacia un reservado. Nos acercamos y nos sentamos. Era mi turno de pagar las bebidas. Le hice una seña al camarero.
- Dos mas. -le dije cuando se acercó-, para cada uno.
El viejo no habló hasta que llegaron los vasos y el camarero regresó a la barra.
- El gobierno -dijó, alzando una de aquellas horribles cervezas jovenes y bebiendose casi todo el vaso-. Fue el gobierno.
- ¿Ah, si?
- Querían el secreto, pero yo no lo tenía. Nos hubiera proporcionado el arma secreta mas poderosa de todos los tiempos. Una casi imbencible. Me ometieron a un terrible interrogatorio, interminable, pero yo, sencillamente no lo sabía. Mientras tant, se ocultó todo sobre el partido de futbol. No sé como influiría en la vida de las trescientas ó cuatrocientas personas que lo presenciaron, pero supongo que es algo que recordaran hasta el día de su muerte.

Vacie mi primer vaso.

- ¿Sabes, abuelo, que lo que me cuentas suena convincente?. Estoy a punto de creerte.
- No tienes que hacerlo. -respondió-. Es solo porque has mencionado eso de que querías volar. Ya llevo algunas copas encima y eso me ha hecho recordar.
- Está bien -dije-, pero sigo queriendo volar.
- Yo puedo enseñarte, -dijo el viejo, inclinandose hacia adelante-. Al final lo descubrí.
- Sabes una cosa -dije- no pienso pagar por eso.
- Es gratis.
- Muy bien -dije-, enseñame.
Me miró por encima de su cerveza con aquellos ojos.
- Antes de nada, tienes que creer.
- Eso es difícil.
- A veces. Y después, cuando ya estes listo para volar, tienes que hacer esto, mirame las manos. Haz esto.
- ¿Esto?
- Muy bien. Ahora coje aire y pon los ojos en blanco. Entonces piensa en lo peor que te ha pasado en toda tu vida.
- Hay tantas cosas ...
- Ya lo sé, pero elige la peor.
- Vale, ya lo tengo.
- Ahora di SOLZIMER y te ¡elevarás!
- SOLZIMER -dije.
Segui allí sentado.
- Eh, abuelo, no pasa nada.
- Pasará, pero lleva un poco de tiempo y práctica.
- Oye, abuelo, ¿cómo te llamas?.
- Benny.
- Bueno Benny, yo soy Hank. Y tengo que decirte que hacia mucho tiempo que no oía una mentira tan bien contada. O estás loco de verdad o eres el gracioso número uno de todos los tiempos.
- Encantado de conocerte, Hank. Pero ahora tengo que irme. Soy conductor de autobuses, es mi último año y tengo que hacer el recorrido de las 6.30 de la mañana, así que para mi es tarde.
- Yo no tengo trabajo, Benny, pero me voy a beber la última copa a casa, así que saldré contigo.

Fuera hacía una noche bastante bonita, la luna llena con la niebla que iba cayendo. Las prostitutas se la mamaban a tipos en coches aparcados y en callejones. Mi habitación estaba justo a la vuelta de la esquina, un policia enorme, surgió de la niebla. ¡Lo que faltaba! y pareciá como si le viniesemos bien.

- Eh, vosotros, chicos, parece que no teneis mucha estabilidad, -dijo-. Creo que lo mejor será que vengais los dos conmigo hasta que os sequeis. ¿Qué os parece?.
-SOLZIMER -dijo Benny- y comenzó a elevarse.
Flotó hacia arriba, justo frente al policía, siguió elevandose y paso por encima del Bank of America. Después se alejó velozmente.
- Me cago en ... -susurro el policía-, ¿has visto eso?
-SOLZIMER-dije.

No pasó nada.

- Oye -me pregunto el enorme policía-. ¿Tu no estabas con un tipo?.
-SOLZIMER- dije.
- Muy bien -dijo- acabo de ver ese tal Solzimer despegando rumbo al espacio. ¿No lo has visto?.
- Yo no visto nada.
- Muy bien, ¿Como te llamas?.
- SOLZIMER -dije.

Y entonces empezó a pasar. Sentí que me estaba elevando, ¡Elevando!

- ¡Eh! ¡Vuelve aquí! -grito el policía.

Yo seguía subiendo. Era maravilloso. Yo también pasé por encima del edificio del Bank of America. El viejo no me habia mentido, aunque sus ojos estuviesen demasiado juntos. Allí arriba hacía un poco de frío. Pero seguí flotando. Cuando le contase a los chicos lo de esta noche, lo que le había pasado a este borracho, no me creerían. Que mierda. Viré empicado hacia la izquierda y sobrevole la autopista del puerto, solo para comprobar el funcionamiento. Parecia lento, pero de todos modos yo estaba muy satisfecho de la vida en general.

Lo escribió Buk, en Hijo de Satanás.