viernes, 11 de diciembre de 2009

Efrain Medina Reyes (Presentación del libro Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits)


Buenas noches y gracias por acompañarnos, y gracias a los amigos acá presentes
La verdad que sobre un libro uno tiene poco que decir, esa es la razón del libro, yo puedo contar otras cosas, hay cosas que ahora me resultan más interesantes de contar, y es que hace unos meses una revista colombiana hizo una foto con nuevos escritores famosos colombianos, en la que yo estaba. En esa foto, yo vivo en Italia, en Vicenza y también allá nos hemos tomado fotos con el grupo de amigos, de la familia, ahora aquí y me doy cuenta que soy siempre el de piel más oscura de donde estoy, soy el más moreno siempre. En las fotos, en los países que he visitado ahora, cosa que no sucedía cuando estaba en el barrio donde crecí, ni con mis amigos y en las fotos que me tomaba con ellos. Eso no es que sea un problema ni un gran dilema a estas alturas de mi vida, porque todo lo que eso implica y todo lo que eso entraña es como un proceso que ya viví, con el que ya acepté vivir, como también con el hecho de escribir libros y estar en el centro de los libros, no solo en las portadas por elección personal, sino en los temas, en las tragedias de los libros que han sido las tragedias de mi vida, en lo autobiográfico de los libros que no es porque yo haya contado mi vida sino porque no la he contado, eso es lo que lo hace autobiográfico, porque me la he inventado.
Nací en un barrio que se llama Getsemani muy popular, donde la gente en las fotos se parecía mas a mí, pero no se tomaban fotos en ese barrio que salieran en los periódicos ni en las revistas, ni había escritores, cuando yo terminé el bachillerato me convertí en el personaje más importante de mi familia, no necesitaba ser escritor, ya era el gran intelectual de la casa con el cartón de bachiller. Entonces esto siempre ha sido un poquito, para ellos y para todos, un demasiado que no se sabe donde va a parar. El pronóstico es que hasta aquí llegué, pero aparece otra cosa que hace que la cosa siga marchando y ya ahora me acaban de decir que hay un libro que van a traducir al alemán, imaginaran lo que puede representar para alguien que nació en Esemaní, que es inverosímil.
Con la literatura, con este libro, que la primera cosa que escribí está en este libro, yo no descubrí la literatura, la literatura me descubrió a mí, mencionaban el poema Herejía, para mí ese poema nunca llegó, yo no lo leí, yo lo escuché en una canción porque un cantante (Serrat) la interpretó. Yo la escuche porque mi mama se ponía a cantar eso, debido a que mi padre murió y todo a ella le gustaba, cuando pasa algo así como un sentimiento muy fuerte, por lo menos es un sentimiento muy latinoamericano, cristiano, católico, yo que sé, que nos regodeamos hurgando fuerte sobre la herida, uno no trata de olvidar las cosas sino lo que hago es escribir y escribir sobre estas cosas que tanto me duelen para ir no sé hacia donde, igual que ella cantaba esas canciones que todas hacían referencia a una persona que se le había muerto, alguien importante, y que la hacían llorar y era más doloroso todavía. Pero en eso, como en mí al escribir, en ese dolor, es la única forma en la que hay una cosa de alivio, porque cuando tratamos de alejarnos de ello entonces se siente uno miserable o indigno y creo que es peor, mejor tener un poco de dignidad. Por eso digo que la literatura me descubrió, porque yo escuche eso en canciones, y muchas otras cosas que después leí, ya las había oído. En Colombia hay una tradición en que se aprendían de memoria los poemas y esas cosas para decirlas en las fiestas, los borrachos dejaban de cantar ballenatos y decían poemas de Alberti, cosas que se aprendían pero tampoco con una inclinación intelectual ni nada de eso, eran cosas que les gustaban porque se parecían a las cosas que ellos hacían. Por eso le puse al libro el termino de grandes hits (Greatest hits) musical, porque así llego la literatura a mí, en forma de canciones y yo lo siento así cuando leo, a mí me interesan los sonidos, es como cuando leo yo siento las palabras, siento la musicalidad y de eso depende si leo un libro, si me gusta o no.
Lo otro que quería yo contar, sobre el homenaje que está en el libro que es A Ciro, mi amigo esencial, porque el libro empieza (y yo no me había dado cuenta) con una referencia a la muerte de mi padre que murió atropellado por un carro y se cierra con un amigo, mi amigo de toda la vida, que murió atropellado por un carro. Me dijeron que la Argentina es uno de los países donde más accidentes de trafico hay en el mundo, desde que me dijeron eso yo me demoro como 20 minutos en cruzar una calle, porque a mí me atropelló un carro una vez, pero yo prometí que no me dejaría atropellar por un carro, es como mi promesa: No morir atropellado por un carro.
Hay un homenaje a ese amigo, porque con ese dolor yo me aficioné a la literatura, porque nosotros con las oportunidades, las pocas oportunidades que había en el barrio, fundamos una empresa que se llamó Fracaso Ltd. Y nuestro único activo en ese momento era un slogan que decía: “Donde se necesite un fracaso, allí estaremos”. Y decidimos hacer una película, ese es el comienzo de que yo escriba y todo eso. Decidimos hacer una película porque un amigo del barrio que había llegado de EEUU después de trabajar allá antes de venir se compró una cámara de video con la que se pensaba hacerse millonario en Cartagena filmando fiestas, cumpleaños, bautismos. Pero cuando él llegó ya todo el mundo tenia la cámara, que habían entrado de contrabando. Entonces se encontró con un mundo de cámaras, vio que ese no era un negocio. Yo le dije: Mejor hagamos algo que nadie hace con esas cámaras, hagamos una película. Después de discutir, porque se resistía como a abandonar su sueño de hacerse millonario, yo le dije que él seria el protagonista de la película y con eso lo convencí. Entonces empezamos a grabar en esa cámara, que después se nos cayó en la primera de cambio y se le dañó el micrófono y tenía un sonido siempre terrible, empezamos a hacer la película, que se llamaba Versión de sujeto al atardecer y después le cambiamos el título a Eso no me infla la banana para hacerlo como más publicitario, ya empezaron con los títulos mas llamativos, porque a nadie le sonaba nada eso de Versión de sujeto al atardecer. Y la versión de sujeto al atardecer éramos nosotros que nos reuníamos en un parque y lo que pasara. Entonces, como no había actores, ni locaciones, ni nada, yo siempre tenia un papel a mano y escribía en el momento en que aparecían como los personajes que se ajustaban a los diálogos. Y filmábamos y filmábamos, fueron como un año y medio, casi dos años con esta cámara de un lado al otro.
Me acuerdo que en un momento dado a mi se me había ocurrido, como la historia yo no sabia por donde iba, me di cuenta que se había creado una situación en la que yo necesitaba una mamá que debía conducir un carro y llegar a la puerta de una casa. Pero no conseguimos ninguna señora que quisiera hacer eso porque decían: ¡No, que son pendejadas de ustedes!, Pónganse serios, vayan a trabajar. Entonces me tocó decirle a mi mamá, y ella lógicamente también estaba muy nerviosa con eso, tuvimos una discusión y yo le dije: pero si tú eres mi madre y no me ayudas a hacer esto quien jamás va a hacerlo, así que la convencí y empezamos a filmar. Con el problema de que cuando yo estaba en mi situación de director yo quería se así súper riguroso y empezaba a gritar. Y cuando le gritaba ella me reclamaba que no le podía gritar porque era mi mamá, y yo le decía: No, porque eres una actriz. Era una discusión que nunca acababa. El problema más grave llegó cuando le dije que tenia que manejar un carro, porque mi mamá no sabe manejar y ni yo ni nadie en el barrio habíamos visto un caro jamás. Entonces conseguimos a un amigo que sabia manejar que se iba a ocultar, lo único que tenia que llevar era el volante. Subimos a mi mamá ahí y el carro empezó a andar. Apenas empezó a andar ella se puso a gritar y se asustó, enfiló hacia donde estaban los actores y nosotros grabando, dañó la cámara porque se la llevo con el carro... bueno, casi nos mata. Así empecé a escribir esas cosas que estaban en esos pedazos de guión y empezó un poco nuestra historia, porque mis amigos yo los hice también como involucrarse un poco con cosas artísticas que a ellos no les interesaba ni les interesa, lo hacen solo porque después se aguantan la lata que yo les doy diciendo: Por favor, por favor.
Entonces, terminamos la película. Para decir algo y no hacer tan larga la historia yo edité la película con dos televisores y dos VHS y grabar ocho segundos me llevaba como 36 horas porque eso había que esperar que cayera. Entonces presentamos la película y me acuerdo que estaba emocionado, vendimos incluso, tuvimos el descaro de cobrar por las entradas que las vendimos anticipadamente y había como cien personas en la Escuela de Arte para presenciar la película, que para mí era una película muy creativa. Empezó la película y yo veía que nadie se reía de las situaciones que deberían reírse. Y la gente empezaba a decir: Que calor! Y todo eso y yo estaba súper caliente. Luego ya empezaron a irse y a mí me dio primero una ira, como que aquí nadie entiende nada, que estúpidos que son, pero luego me quedé viendo la película y yo vi que tampoco entendía nada.
De esas historias y de otras cosas que pasaron mas adelante con este grupo de amigos, que tuvieron ese consentimiento de seguir las cosas que yo me inventaba surgieron las primeras historias que están en este libro, y que también se encuentran recogidas en la parte final.
Lo de canciones viene porque luego de fracasar con el cine, decidimos hacer una banda musical sin haber estudiado música ninguno, que se llamó 7 Torpes Band , con la que grabamos dos trabajos (según nosotros) el primero Canciones mediocres, y el segundo Canciones aun más mediocres y que vendimos, obligamos a la gente a comprar, nosotros vendimos 14 o 15 ejemplares de ese trabajo en 4 años. Esas canciones que no podían entrar en la música, que no tenían ni mesura, ni medida también son parte de esto que luego se convirtieron en elementos del libro. Así que, desde fuera y sin seguir un orden, es como un poco el resumen de esto, esa cosa melodramática que marcan nuestras vidas y las tragedias, cosas muy severas que también la han marcado, es un poquito lo que se mezcla en este libro, en mis novelas, el humor está en la superficie y se cuentan cosas mas de fondo porque a mi me da risa contar estas cosas ahora, pero cuando yo las viví no eran graciosas, no era algo que me reía. Yo sentía que mi vida se estaba yendo ahí y sentía que yo fracasaba en cada una de esas cosas. Cuando las cosas empezaron a ir bien, siempre tengo la sensación de que voy a llegar a algo, de que voy a sentirme en una plenitud, pero eso que yo llamo el fracaso, que no es porque uno esté tirado en la acera, no es una cosa tampoco económica, cuando uno es pobre vive dentro de las limitaciones de su pobreza ese es el limite y ya está, cuando tiene un poco mas vive en las limitaciones pero siempre es un limite, yo no se si hay gente que vive fuera del limite. Yo ahora tengo tres casas, en diferentes partes: En Italia, en Bogotá y eso. Que cuestan una fortuna inmensa que jamás hubiera podido imaginar que yo tendría, pero tampoco eso significa que yo pueda quedarme sentado, si yo me quedo sentado yo creo que en dos años se acumularían tantos recibos y tantas cosas que ya las casas no estarían. Y yo pensé que eso de llegara una estabilidad económica significaba que uno no tendría que angustiarse mas, como cuando estaba ansioso de enamorarme, que también se habla así del amor, que cuando llegara eso yo no tendría mas necesidad de nada, que el amor llenaría todo. Pero el amor no llena nada, el amor es una angustia y un deseo mas de una cosa que parece insaciable, un ansia que no acaba, el amor, el dinero, el comer, la vida es eso y eso es lo que llamo un fracaso. Porque desde mi perspectiva o desde el lugar donde crecí, pensé que si encontraba ciertas cosas eso se iba a acabar y como nunca se acaba mientras no pases, seguiré hablando de esa ansiedad o ese fracaso, ahora es mucho más cómodo que antes de llevar. Muchas gracias. (Aplausos)